lunes, 11 de marzo de 2013

La historia de una flor


Contar. Hay muchas maneras de contar.
Puedo cantarte una canción que cuenta. Cuenta como las flores de repente perdieron su bonito color. Depende del autor, a veces se volvían a colorear y a veces no. A veces ni siquiera pierden su color y el autor las describe en todo su magnifica riqueza de vida.
Puedo contarte una historia. El proceso, paso a paso, empezando con una flor, sin pena ni gloria, que simplemente está ahí. Seguiré, continuaré con como poco a poco la flor se vuelve mas y mas gris, hasta casi negra. Pero ¡Oh sorpresa! La pequeña niña de rubios cabellos regó la flor y esta se ve mejor que antes, brilla y tiene una magnificencia inigualable.
Puedo simplemente contarte sobre la flor y mostrarla. Mostrarte la historia en una imagen estática pero no por ello menos bella. Solo decir FLOR y regar el jardín de la ilusión.
De todas maneras, estoy contando todo esto. Manera extraña de contarlo, lo se. Porque ahora te estoy contando como puedo contarte sobre la flor, y de mil y un maneras contarla en una. Hablar de la flor.
Puedo decir que era una bonita flor. Puedo decir que la flor no era feliz porque no puede razonar sobre el sol o sobre el cielo. Puedo decir que quería ser como tu o como yo y poder ser feliz. Puedo decir que en realidad la flor quiso ser feliz así como quería ser como tu o como yo y entonces lo fue, fue feliz, porque buscaba algo conciso, no los medios para ello.
Puedo decir que eres una muy bella flor, pero no por ello desearás ser mas bella o mas flor, para así ser una mas bella flor. Porque simplemente eres una flor y ya.