Contar. Hay
muchas maneras de contar.
Puedo
cantarte una canción que cuenta. Cuenta como las flores de repente perdieron su
bonito color. Depende del autor, a veces se volvían a colorear y a veces no. A
veces ni siquiera pierden su color y el autor las describe en todo su magnifica
riqueza de vida.
Puedo
contarte una historia. El proceso, paso a paso, empezando con una flor, sin
pena ni gloria, que simplemente está ahí. Seguiré, continuaré con como poco a
poco la flor se vuelve mas y mas gris, hasta casi negra. Pero ¡Oh sorpresa! La
pequeña niña de rubios cabellos regó la flor y esta se ve mejor que antes,
brilla y tiene una magnificencia inigualable.
Puedo
simplemente contarte sobre la flor y mostrarla. Mostrarte la historia en una
imagen estática pero no por ello menos bella. Solo decir FLOR y regar el jardín
de la ilusión.
De todas
maneras, estoy contando todo esto. Manera extraña de contarlo, lo se. Porque
ahora te estoy contando como puedo contarte sobre la flor, y de mil y un
maneras contarla en una. Hablar de la flor.
Puedo decir
que era una bonita flor. Puedo decir que la flor no era feliz porque no puede
razonar sobre el sol o sobre el cielo. Puedo decir que quería ser como tu o
como yo y poder ser feliz. Puedo decir que en realidad la flor quiso ser feliz
así como quería ser como tu o como yo y entonces lo fue, fue feliz, porque
buscaba algo conciso, no los medios para ello.
Puedo decir
que eres una muy bella flor, pero no por ello desearás ser mas bella o mas
flor, para así ser una mas bella flor. Porque simplemente eres una flor y ya.